
En su primer viaje a la Alhambra en 1922, Escher se interesó por las decoraciones islámicas de los palacios nazaríes y su descomposición en figuras geométricas elementales. La reproducción de estas figuras sin fin que Escher encontró en cerámicas y yeserías fueron determinantes en sus trabajos posteriores. De estas decoraciones realizó numerosos bocetos y dibujos en sus cuadernos de viaje, en los que recogió, detalle a detalle, las decoraciones de cerámicas y mosaicos, intentando descifrar las leyes de su composición. Le llamó poderosamente la atención la manera en que se repiten las figuras geométricas sobre el plano sin dejar huecos entre ellas. De este viaje y el que realiza más tarde a la Alhambra en 1936, surge el interés por lo que él llamaría la división del plano en formas regulares y el uso de patrones para rellenar el espacio sin dejar vacíos.
La descomposición en figuras congruentes que él mismo reconoció como uno de los argumentos principales de su obra, se convierte tras su visita a España en uno de los instrumentos más utilizados con los que lograría composiciones asombrosas. Los trabajos de geometrización del plano son realizaciones muy laboriosas que solo son posibles tras años de minuciosa experimentación. Como él mismo diría “la única razón de su existencia es el disfrute que se obtiene con este difícil juego”.
La serie División regular del plano (1957) y Rellenar plano I (1951) y Rellenar plano II (1957) que podemos contemplar en este ámbito, muestran el difícil equilibrio entre los motivos de las composiciones. Aunque aparentemente son obras de una gran sencillez por el empleo de figuras básicas como jinetes, caballos, pájaros, peces o insectos, el resultado final es complejo, pues la representación de las figuras está en función de las relaciones dinámicas entre blancos y negros. Resulta necesario enfocar una figura dentro del conjunto para descubrir qué es y su patrón repetitivo.
La obra de Escher es un juego continuo de ambigüedades, disociaciones, metamorfosis, recomposiciones, invenciones y transgresiones de las figuras en el plano, que más tarde llevaría al espacio.
LAS TESELACIONES Y LA TEORÍA DE LA FRACTALIDAD
Escher llevó el mundo de las teselaciones al ámbito del dibujo. La teselación, o división del plano en sectores de forma idéntica, consiste en cubrir una superficie plana con formas que pueden ser regulares o irregulares, sin que queden huecos libres ni se superpongan figuras entre sí. A partir de movimientos sobre el plano, Escher pudo lograr diversos diseños en este largo camino de multiplicación de las formas.
Por sugerencia de su amigo, el matemático H. S. M. Coxeter, desarrolla nuevos patrones para ocupar una superficie a partir de estructuras geométricas regulares. También realiza diversos diseños sobre límites circulares según el modelo ideado por el matemático H. Poincaré, que le permite representar una superficie infinita en un círculo finito. Trabajar de este modo exigió a Escher una enorme dedicación y una ejecución pormenorizada de numerosos bocetos preliminares para cada una de sus obras.
La exposición tiene lugar simultaneamente en dos sedes diferentes de la ciudad de Granada: